miércoles, 15 de mayo de 2013

Cuarto ejercicio del taller


Visita al invernadero de biología
Definitivamente los microorganismos son unos bichos bien especiales para nosotros los humanos, eso fue lo que nos dejó claro el profesor Jiménez, al explicarnos de una forma muy general como estos conviven con nosotros en nuestra vida diaria, y como nosotros los humanos con el conocimiento acerca de su existencia y de sus poderes, aprovechamos la oportunidad de manipularlos para utilizarlos para un beneficio propio y colectivo. A pesar de que a través de la historia han sido un problema para la humanidad por la cantidad de enfermedades que nos han provocado, ya no les tememos y estamos dispuestos a enfrentarlos. Entonces ya no están solo por estar, y ya no se desplazan por casualidad o por consecuencia de una simple ocasión. Los observamos y estudiamos sus comportamientos, identificamos los buenos y repelemos o atacamos los malos, y en todo este proceso, nos damos cuenta de que son tantas las posibilidades buenas que tienen estos bichos para brindarnos, que se convierten para nosotros en nuestros viejos – nuevos amigos.
En esta visita me llamo mucho la atención al saber que el agua siempre está cumpliendo una  función consecutiva de desplazamiento, y que en esa rotación natural de su cauce, siempre retiene todas las sustancias desde el principio hasta el fin. Y nosotros, inevitablemente somos protagonistas y responsables de la cantidad de microorganismos que aportamos a nuestros ríos. El hecho de imaginarme que las plantaciones que se siembran río abajo, son alimentadas con aguas que antes pasaron por nuestro lado y que en algún momento nosotros arrojamos material de desecho a el rio por diferentes caminos (acueducto, sanitario, industria, directamente) y que también somos responsables de cómo se alimentaran esos cultivos, para luego ser nosotros los consumidores de esos productos, me produce una intensa reflexión acerca de nuestro comportamiento y pienso mucho en la famosa frase que dice: nadie sabe para quién trabaja. Es entonces cuando propongo una actividad relacionada con este hecho, y lo primero que se me ocurre es realizar (un video, un fil minuto, o una propaganda) de corto tiempo, en que recree este problema tan penoso, y nos haga despertar mucho más sobre nuestro comportamiento con nuestro ambiente. Sería algo como protagonizar un acto en que una persona cualquiera (quizás tú, quizás yo) arroja material de desecho contaminado irresponsablemente al río  y continua su vida normalmente mientras ese desecho hace su recorrido biológico. Cuando ya ha pasado un tiempo y todo está olvidado,  de repente este desecho aparece de nuevo en el camino de la persona, pero esta vez la persona solo se da cuenta que es lo que ha hecho cuando recuerda su irresponsable acción pasada, pero ya demasiado tarde, porque ya lo está ingiriendo como alimento. Esa sería mi primera propuesta de la actividad con los microorganismos y el hombre.
En una segunda propuesta quisiera hablar de las plantas en sí, interactuamos con las que vimos en el invernadero, y como estas representan una mínima parte de lo que nosotros conocemos como biodiversidad. Si bien recuerdo somos el tercer país del mundo con más biodiversidad, y eso lo tenemos que recordar y vivir siempre. En un pequeño espacio de la universidad, hay una cantidad de plantas de muchos tipos, y que de seguro en muchas otras partes del país las hay, pero también ocurre que no las hay, y que no son por problemas de clima o tierra sino por nuestra propia falta de voluntad  y nuestra propia degradación del ecosistema.










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