Conceptualización:
El taller de
bioarte es un acercamiento hacia el concepto y la formalización de lo que
entendemos por la vida y su entorno. Entre lo natural y lo artificial, entre el
nacimiento y la descomposición, entre el orden y el caos, entre el hombre y el
planeta, entre lo establecido y la creación; siempre existió una relación de
preguntas y respuestas, de dudas y confirmaciones, de disgustos y
satisfacciones. ¿Pero que fue lo que me motivo a realizar este trabajo final? Siempre
estuve pensando a medida que pasaba el curso sobre como el ser humano se
comporta con su entorno natural, y como hace para aprovechar esos recursos que
con sabiduría brinda la naturaleza. Mi propuesta está centrada en dos elementos
fundamentales para el sostenimiento de la vida humana: cuerpo y plantas. ¿Qué
seriamos de nosotros los humanos sin las plantas? Indiscutiblemente el hombre con
ayuda de su conocimiento ancestral ha sabido utilizar el poder que comunican
las plantas, entendiendo que somos descendientes de los animales y que por ello
somos físicamente animales, pero también guardamos dentro de nuestras
consciencias un legado que misteriosamente las plantas nos han trasmitido
durante nuestros principios. Y así es, entre la carne y las hojas, entre la
sangre y la clorofila, entre el rojo y el verde nos hemos desenvuelto en este
mundo. Todos los seres humanos tenemos parte animal, parte de plantas. Todos
los seres humanos compartimos ese instinto salvaje y vegetal. Pero… ¿en estos
tiempos modernos, cuando hemos nacidos ajenos a la cultura del campo y de la
siembra, de la medicina natural y de la magia de las plantas, que percepción
justificable y razonable podemos compartir a nuestro prójimo? Es así como
pretendo argumentar mi opinión y creencia sobre la vida humana en este planeta,
estableciendo arriesgadamente pero apoyado en mis instintos (animales y
vegetales) una comunión entre “el hombre –animal” y “las plantas-espiritual”
donde existe una comunicación estrecha en la cual se comparten sensaciones y
necesidades como la alimentación, la salud, el equilibrio, la compensación…
Esta
instalación lo que pretende es de algún modo despertar ese lado enfermo y
sanador que tenemos todos los seres humanos en nuestra existencia. Existen
contrastes muy fuertes entre la carne y las plantas, entre lo desagradable que
puede resultar del color crudo del rojo sangre, y el apaciguante verde que
transmite la naturaleza. Y es que es así como nos desenvolvemos en la vida,
llenos de rabias y calmas, llenos de ira y serenidad, llenos de hastíos y de
agrados, pero lo que siempre entenderemos es que sea una u otra, nunca podremos
separarnos de esas sensaciones fuertes y eufóricas, como tampoco de esas de
quietud y reposo. Al fin y al cabo, es de ambas de las cuales estamos hechos, y
es de ambas que nos denominamos seres humanos.
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