La mariposa es en si, la naturaleza misma en todo su furor. Esta constituye la vida y la muerte misma, ya que es y de pronto dejara de ser, pero no sera en vano, ya que esa es la naturaleza de la naturaleza, vivir-morir-nacer-vivir-ser...una consecuencia natural de la vida de la naturaleza. La mariposa es lo que nunca fue y sera lo que ya es. Pero empecemos por el principio: el huevo es producto de un apareamiento, allí las hojas de las plantas y las flores son testigos de la vida que empezara a surgir, y en ellas pronto crecerá una larva, preparándose pacientemente mientras deambula con lentos pasos sobre las hojas de su entorno, buscando lo mas preciado para su evolución que es alimentarse. Esta a su vez, cuando a llegado la hora, se arropa sobre si misma convirtiéndose en una admirada y esplendorosa crisálida. A capturado sobre si misma la magnifica identidad provocadora de miradas y elogios, siempre cargada de inocencia y delicadeza, para una vez cumplido su tiempo absorta del mundo exterior, empieza a terminar con su ciclo de vida que trasciende con una maravillosa metamorfosis. Es cuando lo imposible se hace real. Es cuando el espacio deja de ser solo un contacto con la superficie y como un milagro, despliega sus enormes alas llenas de coloridos para así flotar en una delicada danza sobre el aire que rodea su magnifica presencia.
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